miércoles, 16 de febrero de 2022

El #BenidormFest o como perder la oportunidad de llevar a Eurovisión un himno feminista y de paso algo innovador

Noqui Sobadito Martínez informa que la realización y posterior publicación de este post no tiene sentido. Ninguno. La elección de Chanel para representar a España ocurrió ya hace unos cuantos días (lo siento no he tenido tiempo hasta ahora). Y además se ha hablado largo y tendido del tema. Con lo cual, no creo que aporte nada nuevo al respecto. Pero me apetece hacerlo.

Antes de nada, aclarar que no tengo nada en contra de Chanel y que le deseo lo mejor, pero hemos perdido una oportunidad de oro de llevar un himno feminista y una propuesta transgresora a Eurovisión; y decir, de paso, que me alegro del éxito del Benidorm Fest. ¡Necesitábamos unas galas ligeras al modo europeo y con la variedad musical de este año! Festival de Benidorm que, por cierto, ganó en su penúltima edición antes de este resurgimiento en forma de preselección de Eurovisión, Coral Segovia. Esa diva que debería haber ido a Eurovisión el año del Chiquilicutre (ella quedó segunda y no el temazo de la Casa Azul como se ha publicado erróneamente en muchos medios y redes sociales estos días); o el año del algo pequeñito de Daniel Diges. No hablaré ahora de las artimañas/tongos de Toñi Prieto Directora de programas de entretenimiento de TVE hasta este año. Aunque ya que nombro la palabra “tongo”, opinaré sobre la polémica relativa al modo de votación.

Efectivamente, todes los participantes conocían el mecanismo antes de participar. Pero como bien he leído por ahí, el método de jurado de solo cinco personas, el que hubiera dos semifinales (dónde las personas del jurado podían ver de primera mano cuál era el clamor popular), y sobre todo la división del voto del público en dos (telescópico, que todavía no se sabe muy bien cómo, quién y por qué esas personas, y llamadas/mensajes de pago) era el modo perfecto para favorecer la propuesta preferida del jurado/ente público (el voto del público SOLO valía el 25% y encima no se dividió de forma proporcional). A colación recuerdo dos casos en los que el público con sus llamadas arrebató el triunfo de la favorita de la organización: Soraya y Ruth Lorenzo. Y otro (y eso que he dicho que no iba a hablar de artimañas/tongos) en el que se evitó esto dando más poder a un jurado de tres miembros (donde dos de ellos curiosamente tenían una relación) que al público: el tongazo de Manel Navarro.

 

Dejando votaciones y acontecimientos pasados a un lado, decir que mi favorita (como ya sabéis lxs que me conocéis) era Rigoberta Bandini. Y no solo porque In Spain We Call It Soledad fue una de las canciones que más me animaron en el confinamiento, A ver qué pasa siempre me traerá buenos recuerdos del verano de 2021, y Perra cuando la vi en directo me volvió completamente loca. Ay Mamá lo tenía todo: era un tema fresco, diferente, atrevido y un himno feminista con una letra cojonuda (digo con un par de ovarios). Hemos perdido la oportunidad de llevar un mensaje feminista (y una teta) a Eurovisión. Y demostrar que podemos llevar algo innovador y no copiar siempre lo que ya han hecho otros países anteriormente. Está claro que tenemos que seguir luchando y sensibilizando para que una canción que habla de la regla y de tetas sea algo normal, natural.



De las Tanxugueiras simplemente decir que, a mí personalmente, en directo me gustaron mucho más que cuando se publicó la canción. Aunque entiendo las voces que dicen que tenían una puesta en escena muy violenta (y recargada). Y sí, hubiera sido algo diferente que España llevara una canción en una lengua minoritaria (por desgracia eso en otros países no ocurre). Referente a la gran diferencia en porcentaje de votos que obtuvieron con respecto al resto de rivales, decir que este probablemente se debió a: al apoyo político recibido y a que una compañía telefónica no cobró por los votos a las Tanxugueiras.

 

De Chanel comentar que canta y baila de puta madre y que le deseo lo mejor, aunque no aporte nada nuevo. Es decir, es la misma propuesta que lleva Chipre desde hace tres o cuatro años que lo petaron con Eleni Foureira y la letra de su canción... No lleva un mensaje claro al festival como Rigoberta Bandini o Las Txantxus (que, ¡ojo!, no es un requisito hacerlo, pero siempre ayuda un mensaje: léase Conchita Wurst o Netta). Esperemos que este año no haya sobredosis de divas en la final y se reparta el voto entre todas como el año pasado.

 

Por cierto, Rigoberta se ha convertido en la más popular de lxs candidatxs en Spotify. Ay, Mamá se colocó tras el Benidorm Fest en el segundo puesto del Top 50 de Spotify en España. Y además ha conseguido meter en la lista otras canciones suyas como Perra.


            

¡Larga vida al Benidorm Fest! Y a Javiera Mena.